sábado, 12 de julio de 2014

Mis estrategias y aplicación en el aula del constructivismo





     La esencia del constructivismo está en abandonar la tradicional forma de enseñanza en dar respuestas en lugar de generar las preguntas en los alumnos, para que a partir de  ello, construyan su propio conocimiento. Por tanto, mi primera estrategia es generar la incógnita en cuanto a situaciones relacionadas con la cotidianidad. En este aspecto, es necesario que se liberen de la obligatoriedad de aprender un contenido o bien deshacerse de la visión que tienen los estudiantes de realizar una actividad solo por los puntos que necesita para aprobar.



     En una asignatura de orientación técnica como Máquinas Eléctricas, surgen interrogantes como ¿por qué los grandes transformadores hacen ruido? ¿por qué las máquinas se calientan? ¿como funciona un determinado motor? ¿por qué las máquinas requieren de tantos elementos para su construcción? ¿cómo elegir un tipo de motor entre tantos que existen? Con preguntas como estas y otras que se formulen los estudiantes, se les motiva a iniciar el proceso constructivista. El resultado que espero obtener con esta estrategia es despertar la curiosidad de los estudiantes, considerando, que si ellos decidieron estudiar una carrera, es debido a la inclinación que puedan tener de prepararse y trabajar el resto de sus vidas, aplicando sus conocimientos en esta área.



     Como segunda estrategia, está la de planificar la actividad para saber a dónde llegar  y cómo. De esta forma, evito forzar el proceso de aprendizaje a la manera como lo vea yo. Por otra parte, considero que improvisar y que salga mal, alarga el camino y arruina el proceso  de construir. Busco generar estrategias para que cada estudiante desarrolle su propia manera de ver los conceptos. Aplicar esta estrategia en clase es orientar a los alumnos a comprender los contenidos desde la manera más intuitiva.



     La estrategia de  planificar la llevo a cabo con anticipación, revisando los textos donde se demuestran las afirmaciones en las que se basan los contenidos y estableciendo cuáles actividades son útiles para que los alumnos se inicien en un tema desconocido a partir de conocimientos previos  y capacidad lógica.



     Como tercera estrategia de constructivismo, suelo emplear  conocimientos básicos, previos y sentido común. La información previa por muy simple o avanzada que sea, permite establecer una base en la construcción de la respuesta a una interrogante. Un obstáculo frecuente surge cuando los alumnos presentan lagunas en contenidos que deben dominar, lo cual puede corregirse con revisión y repaso de los mismos.



     Al aplicar esta estrategia en el aula, recurro a conocimientos en materias básicas como física, para responder cuestiones como por qué funcionan los motores, a partir de los conceptos que hayan aprendido, o bien repasarlos. Cada vez les repito la importancia de la formación previa, aquella que estudiaron por mera obligación y que a medida que se avanza en la carrera es de utilidad latente.



     Mi cuarta estrategia, es exigir a mis alumnos demostraciones básicas y conceptuales que permitan la comprensión de los contenidos. Busco ir más allá del objetivo que busca que los alumnos dominen un contenido. Más bien, procuro hacerlos ver como llegar a una afirmación y cómo demostrar por cuenta propia una conclusión útil.



     En clase, omito las demostraciones tediosas y muy rigurosas, sin perder la validez de cada afirmación. El hecho de conocer cómo hacen los motores para producir movimiento no es un concepto recurrente en la práctica. Sin embargo, pasar por esa demostración le otorga herramientas para pensar con creatividad y ser consciente que a cualquier cosa se le puede encontrar su explicación lógica y que nada funciona por arte de magia.



     Como quinta estrategia, considero útil retarlos a responder otras interrogantes para motivarlos a pensar y generar interés en el contenido. Considero cualquier estrategia para poner en marcha la imaginación. Que se acostumbren a visualizar los problemas desde varias perspectivas tal como hacen los grandes pensadores. Que eviten las soluciones procedimentalmente monótonas y forzadas.



     En la clase, los reto a responder cuestiones como ¿qué pasaría si...? ¿se puede hacer...? ¿Por qué esto no es posible? En mi asignatura, máquinas eléctricas, los oriento a emplear las demostraciones conceptuales para estudiar efectos inesperados. Les explico la importancia de usar gráficas y a plantear las situaciones con tal de obtener la solución por cuenta propia.



     Mi sexta estrategia, es etiquetar cada información obtenida en el proceso constructivista. De esta manera, los estudiantes interesados disponen de herramientas que les permita reconstruir desde cero, el contenido de estudio. Si los estudiantes pueden llegar por sí mismos a una afirmación útil, es positivo en su desarrollo intelectual.



     En el aula, indico las afirmaciones más importantes para que el proceso de construcción no sea desordenado, sino que se encamine directamente a la solución. La interrogante de cómo funciona el motor eléctrico la estructuro en pasos para que por sí mismos puedan realizar demostraciones por cuenta propia, en forma ordenada. En una clase de transmisión de energía eléctrica, un alumno empleó matemáticas y un poco de álgebra para llegar a un resultado que reducía los pasos con solo una fórmula. Tal resultado fue convenido en la clase para resolver los ejercicios relacionados, por lo que de esta manera los estudiantes aportan a su propio aprendizaje.

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